Aunque me cueste entender, todavía hay personas cuyas ideas están ligadas fuertemente al pensamiento militarizado. Llevan estas ideologías puramente violentas a las aulas donde se desempeñan y quizás mucho peor: lo exclaman sin pudores en épocas de Macri. Creo interpretar que se sienten avaladxs por esta derecha que nos gobierna. Asusta, duele, me revuelve las tripas escuchar a profesores decir que los tiempos pasados han sido mejores, que antes se formaba mejor a lxs pibes , que el que no quiere apegarse a lo reglado hay que excluirlo, que la inclusión es una mentira de algún otro gobierno, dudar de que SON 30 mil, y muchos más etcéteras. Que haga 41 años que estás en la docencia, que tengas más de 50 años, o que creas haberlo vivido todo, no te da absolutamente ninguna autoridad para ser tan sorete. Tristeza, enojo y decepción.
¿Me pregunto la razón por la cual abundan fallos detestables, donde se culpabiliza a las madres protectoras y se deja en libertad a pedófilos, aún con infinidad de pruebas que lo confirman? El análisis de los casos deberían realizarse con el debido conocimiento de la problemática, y lamentablemente o a propósito lo realizan personas que ostentando un título de licenciadxs en psicología, utilizan la más básica de las miradas, la más misógina, heteronormativa y sin ningún tipo de fundamento holístico. Las madres protectoras recurren a la justicia, creyendo que es allí donde los profesionales entendidos en la materia van a brindarle apoyo, contención y respaldo, es desde este mismo ámbito que se aduce que esa mujer tiene traumas irresueltos en su vida, o que arrastra los silencios de generaciones anteriores y por esa causa es que ENTREGA a su hija a un abusador, ah! pero el hecho es inconsciente. Señores licenciados en psicología, cuando una madre se dirige a un juzgado y declara las atr...
Nuestro encuentro fue fortuito. Ella no debía estar allí, ella no pertenecía a ese lugar. Quizás en otro momento, o en otras circunstancias, pero no ese día, no señor... Me sorprendió su vaivén, me inquietó su destino final. Creí que no se detendría, que simplemente me ignoraría. Pero para mi sorpresa, para mi más gratísima sorpresa, debo decir, se mantuvo a mi lado. Su tamaño no le permitía acercarse a ese tesoro que deseaba, entonces debió ponerse en cuclillas. Se aproximó tanto que quienes la rodeaban comenzaron a querer evitar que su objetivo fuera logrado. Ella ignorando por completo esos llamados de atención, siguió con su cometido. No me molestó que lo hiciera, ni siquiera entendí bien los motivos de los adultos para alejarla de allí. Con tan solo deslizar mi mano por su pequeñísima espalda, bastó para que entendiera y se percatara que era a ella a quien se dirijían esas voces fuertes. Sin saber su nombre, logré tener su completa atención. Pero no fue es...
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